Salvar personas

EDITORIAL: SALVAR PERSONAS

Diego Rodríguez Toribio Huelva Desde este humilde medio, “Onuba Noticias”, este Director al que le corresponde escribir una editorial en cada número, no tengo más remedio que felicitar a esas personas que, haciendo acopio de valor, salen a la mar a rescatar a pobres personas que de otro modo, en estos momentos serían simples cuerpos sin vida en el fondo del mar. Huesos y carne enterrados en una tumba líquida. Tras haber asistido a las amenazas públicas de los distintos estados hacia los miembros de los distintos equipos de rescate, es lo menos que puede hacerse, agradecer, porque son demasiadas[…]

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LA PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN.

Diego Rodríguez Toribio. Huelva Onuba es un pequeño pueblo con varias plazas con vida propia y con un cierto escalafón social que todos conocen. En el pueblo el clasismo forma parte hasta de sus calles. No es que esas plazas sean su mayor atractivo pero como en casi todos los lugares pequeños y sin demasiadas cosas que ver, estas conforman parte de su geografía, de la que todos sus habitantes se enorgullecen.  La que más llama la atención de todos es la Plaza de la Constitución. Es la principal. Dentro de los edificios que la rodean está el Ayuntamiento, que[…]

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RAP SIN PAZ

Diego Rodríguez Toribio Huelva Allí se encontraron, como habitualmente, a las ocho de la noche en punto, en la Plaza de la Constitución. Por el día los bancos de la plaza servían para acoger a los ancianos que, en una especie de excursión diaria acudían para ver el que contaba la mejor historia. Al atardecer se reunían los jóvenes de la población, al menos los que eran tenidos por perroflautas, para comenzar una especie de revolución poética, más bien rapera que era lo que verdaderamente hacían. “RAP SIN PAZ” se hacían llamar. Aquí estamos  juntos rapeamos, al sistema molestamos. Nadie[…]

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Hotel de Marisa

MARISA Y SU HOTEL

Diego Rodríguez Toribio Huelva Marisa tenía unos cincuenta años, una suposición siempre porque hacía bastante que la edad de la dueña del hotel era una verdadera incógnita, que por supuesto nadie se atrevía a tratar de resolver a la vista de las reacciones de la investigada. Su cuerpo era esbelto. Formas curvosas y amplias que rezumaban abundancia por los cuatro costados, algo que en determinado ambientes del pueblo, sobre todo en la plaza de la Libertad, a la que acudían jubilados aburridos y expulsados de sus casas, era símbolo de fiesta. Cuando Marisa cruzaba por medio de la plaza, todos[…]

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