EL VALOR DE LAS LEYES

Agosto de 2017.
Cruz en Arganda del Rey que incumple la Ley de Memoria Histórica

Memoria Histórica.

El conflicto entre cumplir la Ley o fomentar la propia Ideología


La Ley de Memoria Histórica es un buen ejemplo de hipocresía política y social.

Paseando por las calles de muchas de nuestras ciudades podemos encontrarnos imágenes que atentan contra la Ley y en las que ni nos fijamos. Forman parte de nuestro día a día, están y siempre han estado ahí. Imágenes con un marcado significado histórico y de validación de unos hechos deleznables, que el transcurso del tiempo de tratar de limpiar como un río que pule la historia para reinventarla.

Asumiendo uno de los irónicos postulados que el Sistema lanza, debemos estar tranquilos porque siempre está previsto que los que entre todos y todas elegimos como “nuestros” representantes, se encargarán de hacer cumplir las leyes. Pero a estas alturas ¿alguien piensa que los que debieran cumplir las leyes y hacerlas cumplir lo hacen, o simplemente son un instrumento más del sistema para autoprotegerse? ¿Acaso no se ve claro que las Administraciones no cumplen las leyes cuando no les interesa?

Tal vez esta ley sea el mejor ejemplo de dejación de funciones:

Artículo 11. Colaboración de las Administraciones públicas con los particulares para la localización e identificación de víctimas.

1. Las Administraciones públicas, en el marco de sus competencias, facilitarán a los descendientes directos de las víctimas que así lo soliciten las actividades de indagación, localización e identificación de las personas desaparecidas violentamente durante la Guerra Civil o la represión política posterior y cuyo paradero se ignore. Lo previsto en el párrafo anterior podrá aplicarse respecto de las entidades que, constituidas antes de 1 de junio de 2004, incluyan el desarrollo de tales actividades entre sus fines.

2. La Administración General del Estado elaborará planes de trabajo y establecerá subvenciones para sufragar gastos derivados de las actividades contempladas en este artículo.

En el caso de la Memoria Histórica, se usan argumentos falsos para vestir una historia que molestaría en su desnudez. ¿Alguien cree, a la vista de las polémicas suscitadas por el cumplimiento de la Ley, que en España existe la reconciliación real? Más bien podría hablarse del mantenimiento en el poder de una casta social que necesita un relato tolerable por la historia, lo cual implica un cuento amable que solo puede sustentarse si no aparecen pruebas que lo desdigan y muestren que el sueño que trataban de vender, en realidad fue una pesadilla manchada de sangre, dolor y sufrimiento.

Hasta que realmente no exista un verdadero empeño de buscar la reconciliación, esta no sera posible. Pero para lograrlo es imprescindible que los que se deben encargar de llevarla a cabo, dejen que la verdadera historia salga a la luz. Ya está bien de falsas equidistancias que ofenden, a la búsqueda de redimir a los asesinos. Es necesario reconocer que la Dictadura se sustento en crímenes atroces. Sólo así será posible que las víctimas sean víctimas y puedan reconciliarse con la otra parte. Si desde el estado no se hace lo posible por recuperar la historia enterrada en fosas, será imposible y viviremos siempre en la ficción de una falsa reconciliación que solo deja claro que siguen existiendo vencedores y vencidos.

Curiosamente suele pasar que estos mismos que reclaman el silencio del olvido para una etapa de la historia, cuando no una reinterpretación, también reclaman de forma taxativa que no olvidemos nunca a las víctimas de otra etapa de la historia, las producidas por los crímenes terroristas. ¿No son acaso todas víctimas? Personas que murieron por la sinrazón de algunos hombres y mujeres empeñados en aniquilar al contrario y sus ideas. ¿Que ocurriría si ante cualquier intento de condena de ETA y sus asesinatos, alguien respondiera como justificación a los mismos, que hubo represión por parte de la Guardia Civil? ¿Qué pasaría si sabiendo donde fue asesinado Miguel Angel Blanco se le impidiera a los familiares recoger su cadáver?

Al encontrarme de bruces con esa escultura en piedra me surgió una pregunta, ¿es la iglesia, en su entidad orgánica, consciente de que se está venerando a aquellos que se alzaron y provocaron la muerte de miles de personas en una guerra fratricida? ¿Aplaudirá la iglesia que se fomente el recuerdo del Alzamiento Franquista?

La cuestión que debieran explicar las autoridades públicas encargadas de ello es por qué si la iglesia católica no hace nada por sacar ese monumento a la vergüenza, no se hace cumplir la Ley, máxime cuando la veneración a la dictadura y su simbología están expresamente prohibidas en la propia Ley (BOE de la Ley de Memoria Histórica).

“Artículo 15. Símbolos y monumentos públicos.

1. Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.

2. Lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley.

3. El Gobierno colaborará con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y la Dictadura a los efectos previstos en el apartado anterior.

4. Las Administraciones públicas podrán retirar subvenciones o ayudas a los propietarios privados que no actúen del modo previsto en el apartado 1 de este artículo.”

A la vista de la foto y transcurridos unos cuantos años, uno tiene la sensación, hoy es consciente de que esta Ley se creó sencillamente para cubrir el expediente. ¿Cuánto tiempo más se necesita para que de una vez se cumpla?

La realidad del día a día en la discusión política es que, por parte de algunos, se hacen más esfuerzos en justificar el no cumplimiento que en velar por el mismo. Siempre hay algún partido que saca como excusa que ha transcurrido mucho tiempo y que exigir el cumplimiento del articulado de la Memoria Histórica, curiosamente una ley bastante actual, no tiene excesiva importancia, como si el tiempo transcurrido marcará la validez o no de estos artículos, dejando claro que existen leyes de primera, de segunda y como no leyes simplemente estéticas

Pero esto no es nuevo, estamos acostumbrados a verlo en todos los órdenes de nuestra sociedad. Si vamos más allá de la citada norma y analizamos otras tantas leyes nos daremos cuenta de que las leyes se fabrican a medida de ideologías e intereses determinados, pero alejadas en muchos casos de la propia justicia, incluso a una distancia abismal del propio interés común, pero que son consideradas de leyes de primera porque atañen al mantenimiento de los privilegios de los que ostentan el poder (lógicamente no me refiero a los políticos de turno)

La siempre reseñada por los Partidos de turno, Constitución Española, dictamina que “todos somos iguales ante la ley”, pero esto es mentira. NO TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY. Tal vez para llegar a esta conclusión no haya que ser un lince, simplemente hay que ver los últimos acontecimientos en los que en los juzgados se ha podido comprobar, sin ningún tipo de sonrojo por parte de algunos, como algunas personas, e incluso organizaciones, han sido tratadas de forma “especial” por la institución que vela por el cumplimiento de la justicia. Hemos podido asistir al espectáculo de los dobles raseros jurídicos, al descarado uso de leyes que se han creado a la medida de algunos intereses económicos y de poder, y en muchos casos, a lamentables injusticias.

Aunque la Justicia tiene los ojos vendados, la Ley no los tiene y sabe muy bien a quién mira. 

A LAS BARRICADAS

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