GOBIERNOS PIRÓMANOS

Cataluña y España, una silenciosa lucha de arrogantes políticos

Estamos asistiendo desde hace unas semanas al comienza de una batalla de gallos, esa que se celebra entre raperos para ver cómo uno es más efectivo en sus rimas que el otro. Una batalla en la que, rodeado de incondicionales, los políticos de turno lanzan consignas nacionalistas que separan e incendian al contrario y a sus certezas políticas, en algunos casos incipientes y redimidas.

Habría que preguntarles a estos que defienden ese alzamiento de muros en torno a sus palabras, si acaso hace muy poco tiempo no eran colegas de recortes, si no se copiaban ambos del método para llevar a cabo el expolio a la ciudadanía, a esa misma que ahora dicen defender e interpretar. ¿No son estos políticos los mismos que se abrazaban hacen pocos meses como amantes de conveniencia? Al verlos ahora, sinceramente, me da impresión de asistir a una pelea de amantes despechados que se recriminan mutuamente errores que compartieron, como si existiese la mancha de la culpa solo en la solapa de la chaqueta de uno de ellos, que los mostrará cómo personajes con mácula y repudiados por la otra parte, aunque la realidad y la historia los presente como simples mercaderes de la miseria popular. Habría que indicarles que llamarte a ti mismo puro no limpia las impurezas que te rodean, por más que las ideas megalómanas de algunos les hagan no mirarse al espejo.

En torno al derecho a decidir se unen muchas personas, aparte de demócrata parece moderno, pero la pregunta que habría que hacer es: ¿hasta dónde llegan esas ansias de que el pueblo meta la papeleta en una urna (sea del material que sea, que hasta en los materiales que la conformen hay cierto elitismo electoral)? Porque no he escuchado por parte de ninguno de estos demócratas de cartón, o de vinilo que es un material más puro para expresar ideas en nuestro sistema, que se lleven a cabo un referéndum por los recortes, o por los cambios exprés de la Constitución para favorecer a bancos extranjeros, o para que podamos expresarnos libre y directamente acerca de nuestra educación.