
Fantástica luz esta mañana.
Frenética actividad tras la última jornada de las Fiestas.
Dos operarios retiran las dos señales de tráfico indicadores provisionales de los recorridos alternativos…
La panadería, un incesante entrar y salir de paisanos para aprovisionar el desayuno… y pan.
“El Lavadero” de Neus Orquín
Otros dos operarios descargan materiales y herramientas para la reforma pendiente que hoy comienza.
En el almacén mayorista, al lado de la panadería, dos camiones de reparto esperan pacientemente con sus toldos recogidos, enseñando sus vísceras, a la carga y descarga.
El sol tímidamente intenta abrirse paso entre las tormentosas nubes que descargaron la pasada noche, pero pierde la batalla y de nuevo el tono, la cúpula se vuelve plomiza.
Por la misma escalera de la reforma aparecen el padre y la niña cargados con equipaje….el coche está en la puerta y el padre ya ha echado tres viajes antes…
…la señora que pasa por delante con el perrito, delante y atrás, saltarín, juguetón…
Por el camino aparecen las mujeres que bajan al lavadero con buenos hatillos de prendas, ansiosas por sumergirse…ellas aprovechan para refrescarse a la sombra.
Hoy la noticia era el concurso de dulces típicos del pueblo organizado por el Ayuntamiento, en un intento a la desesperada por parte del Alcalde para que los vecinos olviden los últimos acontecimientos…
Además, lo actos seleccionados y celebrados habían dejado mal regusto entre los paisanos…
Siempre un buen programa se adorna con el ribete de la recuperación de las tradiciones populares… para loa y vanagloria de las condescendientes autoridades.
Allí estaban las mujeres de Onuba, en el viejo lavadero de cemento desgastado y entre el sonido al golpear y torcer la ropa sobre la piedra se escuchaban las risas, las historias de aquellas mujeres.
Acudieron Isabel y Nieves rezagadas, casi a la carrera…
-Pues para la ocasión voy a preparar pezuñas, pero como las hacía mi abuela…y la suya. -comentaba Teresita, una de las muchachas más jóvenes.
-Pues en mi casa el bizcocho siempre lo hemos bañado con unas gotitas de licor de guindas -terció Carmen.
– ¡Claro…! Del que te trae tu marido de Óbidos. ¡Qué lista! -intervino Mariana.
– ¿Pero de verdad vamos a participar de este obscenario? ¿Con un concursito se cree que lo va a arreglar todo? -exclamó con vehemencia Raquel.
Y directamente a Nieves, que recién llegada se acababa de incorporar a la tertulia:
-¿Qué sabes de tu marido? ¿Alguna noticia desde que se lo llevaron? ¿Has podido verlo y hablar con él? ¡A quién se le ocurre repartir esos pasquines! ¡Si era normal que lo pillaran!
METASE LAS FIESTAS
POR DONDE LE QUEPAN,
SR. ALCALDE
Y Nieves por toda respuesta:
-¡Claro, todo un atrevimiento! Pero… ¿No es lo qué pensamos los paisanos? Pues si las Fiestas son para los turistas, ¡qué las paguen ellos!
Y Teresita, con extrema cautela e inocencia:
-Bueno… ¿Entonces preparo las pezuñas o no?
Ninguna de las mujeres pudo contener la carcajada al mirarse entre ellas…
Por Karli M.. Tarragona

