EL NACIMIENTO DEL CLUB CULTURAL

Marisa, la dueña del hotel lo tenía claro, necesitaban que los turistas llegaran a las calles de Onuba para que fluyera la vida por entre las calles, como sangre que genera la vida en una población que poco a poco iba menguando.

Desde hacía bastante tiempo nadie se preocupaba de lo que sucedía en el pueblo porque era previsible cualquier cosa que pudiese acontecer. En el día a día de Onuba, simplemente se dejaba que sucediese lo que tuviera que suceder. En ese pueblo se había conseguido que la gran mayoría de ciudadanos fuera consciente de que allí se hacían las cosas «como Dios manda», porque eran «personas de bien»; lo que traducido quería significar que las tradiciones no se tocaban desde hacía demasiados años, ni iban a permitir algunos que nadie pudiera introducir cambios que afectase al modo de vida de Onuba. Sin embargo, otros menos acordes a esos modos de hacer, vivían otra realidad bien distinta a la que desde los estamentos oficiales se vendía. Los discordes estaban viendo como poco a poco, cual herida que sangra y desangra un cuerpo, los habitantes del pueblo se iban marchando para no volver más que en fiestas, en una especie de romántica deuda para con aquellas calles que los habían visto crecer.

Marisa, sin duda alguna, era la que más podía percibir las consecuencias de vivir en una población sin alicientes. Las reservas en su hotel eran cada vez menores, últimamente solo ocupaban habitaciones personas que acudían a Onuba por motivos laborales y que debían quedarse algunos días, y pocos más; tal vez alguna pareja que acababa allí por despiste, o personas que seguían manteniendo interés en recorrer algunas de las rutas naturales que hacía tiempo habían desaparecido de todas las guías de turismo. ¿Cómo era posible que teniendo una playa maravillosa al lado, con una cala salvaje y el mar en calma, la gente no acudiera en masa? La única explicación posible, según la hostelera del pueblo, era que no tenían un plan encaminado a hacer atractivo y dar a conocer esos paradisíacos parajes, entre otras cosas porque al señor alcalde y a algunos otros no les interesaba que se pudiera vivir sin necesitar de las limosnas municipales. Los caciques municipales solo se preocupaban por lanzar algunas propuestas si estaban cercanas las elecciones, o si alguien ponía en marcha algún proyecto y ellos se lo apropiaban, primero interviniendo en los permisos y después en las infraestructuras necesarias. El resultado era siempre el mismo, al final el escudo del ayuntamiento en la pancarta o en el cartel, y por supuesto el Alcalde presentando el evento dando a entender que había sido idea de los técnicos municipales, o sea de su primo Manolo.

La primera reunión entre los chicos del Rap, Marisa y algunos vecinos intrigados e inquietos por la llamada que recibieron y los tildaba de seleccionados, a ellos que nadie los elegía para nada, dio por resultado el embrión de lo que se dio en llamar Club Cultural ONUBA; una entidad independiente que pretendía crear una programación cultural llamativa que pudiera, en un futuro próximo, atraer a nuevos visitantes que atrajeran la vida a las calles de su ciudad. Todos tenían claro que el objetivo iba a ser muy difícil, así que lo lógico era empezar cuanto antes.

Tras mucho pensarlo, habían decidido que lo mejor que podrían hacer era tratar de darse a conocer dentro del propio pueblo, que todos supiesen que podrían formar parte del proyecto, de algo nuevo que podría cambiarlo todo. Era ilusionante, al menos eso pensaron los asistentes a esa primera reunión constituyente. Las propuestas fueron variadas, desde crear un festival de cine -ya se veían codeándose con grandes estrellas del universo del cine -, hasta crear un gran festival de música en el que podrían juntar a cientos… a miles de jóvenes deseosos de escuchar a los grupos más en boga del momento. Finalmente y tras disparar Marisa a los pájaros que sobrevolaban la cabeza de los asistentes con sus balas de realidad, la conclusión fue bien simple, el proyecto tenía que ser algo que no les costara dinero, que permitiera que la gente del pueblo participara y que pudiera darles a conocer entre todos sus vecinos. ¿Para qué querían hacer algo de cara al exterior si en su propia ciudad no los conocían? ¿Cómo pretendían derribar las reticencias de los que nunca se movían si no entendían lo que les vendría? La dueña del Hotel de Marisa, puso una propuesta sobre la mesa: Una exposición fotográfica que pudiese seguirse por las redes, algo imprescindible para publicitar cualquier proyecto sin un presupuesto boyante, y en la que la gente pudiera incluso votar para decidir el ganador. El premio sería un fin de semana en su hotel. En definitiva algo muy factible, fácil de entender por todos, que les permitiría participar a personas del pueblo y de fuera; y ya de paso, que podría atraer en el futuro a un buen número de visitantes a la búsqueda de poder quedarse una noche en el único establecimiento posible, su hotel. La idea del concurso fue aceptada por la mayoría, aunque el Tío Paco seguía en sus trece de que deberían haber optado por organizar un concurso de quesos, algo que a él, el pastor del lugar, le daría bastante visibilidad y que incluso podría ganar si los que votaban eran sus vecinos. Tras varias discusiones, lo más fácil fue elegir el tema a desarrollar por las fotos del concurso: «Paisajes y vida en Onuba». Como tenían prisa, se lanzó el llamamiento ese mismo día y en breve comenzaron a llegar fotos. Un éxito. Todo quedaba visto para sentencia.

Marisa, como creadora de la idea, fue nombrada presidenta del Club, y por supuesto de todos los cargos que quisieron darle, incluido el de organizar la exposición y el concurso. En aquel pueblo las cosas funcionaban así, si lanzabas una idea te la comías con papas tú solo, eso sí, con los aplausos de los que te rodeaban que esperaban el éxito o fracaso para lanzar el consabido: «hemos hecho un buen trabajo» o «yo ya sabía que tu idea no iba a salir». Los chicos de «Rap sin Paz» fueron los únicos que se comprometieron a echar una mano, eso sí, en el concierto de inauguración que pretendían llevar a cabo.

El señor Alcalde, Matias Arrebola de la Cruz, no tardó en ofrecer la sala de exposiciones del Ayuntamiento, así como su influencia para poder aparecer en todos los medios del pueblo y de la provincia. La respuesta no se hizo esperar: ¡NO! Quedaba claro que aquella Asociación nacía con la vitola de revolucionaria, perroflauta y antisistema para el Alcalde, o lo que era lo mismo bajo aquellos términos, era una organización subversiva y contraria a su persona y al propio pueblo. No tardó en ir lanzando un mensaje para que calara entre sus votantes, afines e influenciados: esa nueva organización es un nicho de perroflautas que se había convertido en un nuevo enemigo para la tranquilidad y la convivencia promovida por el consistorio desde tiempo inmemorial. Si la Administración no podía controlarla, no debía ser promocionada por nadie cercano o que se beneficiara de alguno de los muchos acuerdos de colaboración.

Finalmente y a pesar del boicot que comenzaron a sufrir, las obras comenzaron a llegar al correo electrónico que los organizadores habilitaron para ello. Quedaba claro que la fuerza de las redes sobrepasaba la de cualquier cárcel que quisieran imponer a las ideas en aquellas calles. Al final, de entre las más de doscientas fotos que llegaron, se escogieron las que podían ser expuestas en la pequeña sala que consiguieron que les prestaran. El concurso se iniciaba a partir de ahí, y con él, el esperado despegue del pueblo en su nuevo modelo cultural-turístico al que apodaron «Vida en Onuba». Las fotos por supuesto se colgaron en redes sociales para darse a conocer en el mundo.

El día 27 de agosto a partir de las 11:00, los espectadores podían iniciar las votaciones de las fotografías. Comenzaba el despegue. ¿Vas a participar?

…. Y la vida en Onuba continúa

Por Diego Rodríguez Toribio

2 comentarios en «EL NACIMIENTO DEL CLUB CULTURAL»

  1. Luchar , ser pertinaz , como dicen en futbol no hay patido ganado ni perdido hasta que el arbitr dice basta y todos al vestuario. La cuestion es luchar. No desfall ecer , poner el alma al servicio de tu causa. Podriamos afirmar que quien la sigue la consigue , porque , definitivamente , si se puede.

Deja un comentario y entre todos y todas enriquecernos el blog. Gracias