Los puentes, muelles… sirven para unir dos orillas distantes. A mí, este muelle, en su día, me sirvió para hacer más comprensible la desunión carnal con mi padre pues en aquellos días en que sólo cabía esperar que la despedida se hiciera lo antes posible, y así evitar sufrimientos innecesarios, cuando mi pareja me relevaba en la habitación del hospital, yo acudía a este muelle a dar lentos e intensos paseos, escuchando el leve contacto del mar con esta gran estructura de hierro y madera y así no desconectar de mi padre, sino haciendo esa comunicación mucho más profunda y pudiendo llegar a entender y por ende admitir la situación que me/nos tocaba vivir.

Por José Brito. Huelva
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