RAP SIN PAZ

Allí se encontraron, como habitualmente, a las ocho de la noche en punto, en la Plaza de la Constitución. Por el día los bancos de la plaza servían para acoger a los ancianos que, en una especie de excursión diaria acudían para ver el que contaba la mejor historia. Al atardecer se reunían los jóvenes de la población, al menos los que eran tenidos por perroflautas, para comenzar una especie de revolución poética, más bien rapera que era lo que verdaderamente hacían. “RAP SIN PAZ” se hacían llamar.

Aquí estamos 

juntos rapeamos,

al sistema molestamos.

Nadie nos achanta,

nuestras rimas los espanta…

Y ahí se quedaron, llevaban un par de días atascados en lo que pretendían que fuera su mayor composición. No tenían claro por dónde empezar porque no tenían claro dónde acabar. Era un 15M particular el que habían iniciado hacía unas semanas desde que decidieron calcar el que no paraba de salir en los telediarios.

Fran había traído una idea a la reunión, algo arriesgado que nunca se había visto en el pueblo pero que podría ser “revolucionario”. Si el ayuntamiento era el símbolo del poder en el pueblo, era contra esa institución contra la que deberían ir. Debían llevar a cabo una acción que llamara la atención y que quedara para tiempo en las retinas de la gente, que moviera a muchos otros a movilizarse. La cosa estaba clara a su parecer: Iban a hacer una pintada en las pareces del ayuntamiento, o al menos de aquella plaza en la que estaban, la de la Constitución, la de la máxima falsedad porque todos sabían que la Constitución era pura falsedad. Ahora quedaba aparcado el rap que estaban pensando en pos de la frase que quedaría para la posteridad, esa que firmarían como el grupo de los Perroflautas, como así se hacían llamar para contraponer el orgullo que sentían al saberse antisistema.

-El poder nos acecha -fue la propuesta que Álvaro lanzó, siempre pensando en esa teoría de la conspiración aplicada a su pequeño mundo.

-Buena propuesta pero creo que eso no llamaría la atención lo suficiente. -Era Fran, el creador de la idea, el que pensaba que era evidente que su idea no podía quedar en eso. Debían dar un paso más allá, ser provocadores. Lo tenía muy claro desde el principio, iban a crear escuela a partir del día siguiente. 

-A mi no me parece mal, aunque a ver qué os parece este otro: Vivir sin sueños es morir con pesadillas -Marga introdujo otra frase de repente.

El resto permanecía en silencio, meditando. Todos querían participar de aquello pero no tenían ideas. Estaban bloqueados, como suele suceder cuando necesitas pensar y tienes un tiempo determinado para hacerlo como si se tratase de una carrera a contrarreloj. Fran había dejado claro que de esa noche no podía pasar, y si él lo decía todos tenían claro que, o se hacía o se hacía.

-El alcalde culpable de un sistema criminal -y se quedó tan ancho Fran diciéndolo. 

Según explicó después, esa frase resumía lo que habían estado pensando desde hacía mucho tiempo. Marcaban un culpable, lo nombraban, y señalaban que este sistema era criminal porque por su culpa había personas que morían, y como esas muertes podrían ser evitadas pero no se hacía, eran asesinatos. Al ponerlo en grande, en las paredes del Ayuntamiento se evidenciaría y haría pensar, aparte de que cometerían un acto verdaderamente revolucionario.

A algunos no les pareció el mejor lema, pero no se les ocurría nada mejor. Además sabían que en ese tipo de debates al final se perdían en miles de argumentos que no les permitían llegar a ninguna conclusión válida porque normalmente no lograban consensuar apenas nada, perdidos en debates estériles una y otra vez cada día, porque cada día los asistentes y sus argumentos eran diferentes. 

En este caso, y ante la insistencia de Fran, la llamada había resultado exitosa y en la plaza se arremolinaban la mayoría de los “Perroflautas”, todos se conocían y sobre todo sabían que quien los convocaba llevaría a cabo su plan con o sin ellos, así que mejor ser partícipes de la historia. Lo único que quedaba era elegir el color de la pintura y el lugar en el que las letras se impregnarían. 

El debate para cerrar los puntos a debatir dio paso a la acción, y si los debates eran a veces estériles por la falta de conclusiones, lo que si tenían claro es que cuando tomaban una decisión, la llevaban a cabo sin importar los problemas que pudieran surgir, y fundamentalmente sin dejar transcurrir apenas tiempo para que no les diera tiempo a arrepentirse. 

Dicho y hecho.

A la mañana siguiente una frase aparecía impresa en las paredes del teatro abandonado, en un rojo brillante y en una caligrafía que denotaba el nerviosismo, con la pintura cayendo en gotas como la sangre en una herida. Su hazaña había quedado realizada. Ahora sólo quedaba comprobar resultados, ver los rostros de la gente asombrados por lo que de seguro tildarían de gamberrada, pero que de seguro a alguno le daría que pensar. El objetivo lo habrían cumplido.

Aquí estamos 

juntos rapeamos,

al sistema molestamos.

Nadie nos achanta,

nuestras rimas los espantan, 

en paredes como pancarta.

Letras rojas

sangrantes rojas

acusadoras rojas.

¿Quien es culpable del sistema criminal?

Su rap no pasaría a la historia de la música, pero la pintada fue foco de todos los comentarios en el pueblo que se extrañaban de que esas modernidades hubieran llegado al su ciudad. La reacción del Ayuntamiento  fue instantánea, realmente al único que le importó algo el tema fue al que se nombraba en la pintada, al alcalde que tenía claro que él era el Ayuntamiento. Las letras rojas fueron limpiadas esa misma mañana y una orden a la policía local emitida: arresten a los autores del crimen. A partir de ese momento un grupo de perroflautas, se había convertido en algo mucho más peligroso, lo que parecía una simple anécdota en la convivencia fue considerado como un acto de guerra. Subversión. Revolución. El Ayuntamiento se lo tomó en serio, eran enemigos del pueblo y a partir de ese momento directamente irían a por ellos. Manejaban los medios y el control les serviría para asfixiar esas ansias de revolución. Por lo pronto se acababan esos conciertos no autorizados que solían dar al aire libre, que aunque no contaran con apenas público, indudablemente atentaban contra la normativa del consistorio, no la actual pero en breve los grupos políticos aprobarían unas actualizaciones a la normas que impedían celebrar conciertos y actividades no autorizadas.

La vida en Onuba continuaba… 

Por Diego Rodríguez Toribio

2 comentarios en «RAP SIN PAZ»

  1. Felicidades, Onuba! Y Felicitaciones, Diego!
    Ya me encantó entrar directamente a este primer texto y seguí encandilado con la historia…y luego, otro…fantástico, para luego conocer el Proyecto, al que sabes que me uno…a ver si me animo y animamos a más lectores/escribientes??

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