VACÍO EXISTENCIAL

La ultima reunión del club de filosofía no había llegado a ninguna conclusión, como solía pasar, tal vez porque no siempre hay que llegar a ninguna conclusión. De entre todas las intervenciones que se lanzaron hubo una que llamó poderosamente la atención, la de una ciudadana a la que le gustaba siempre dejar su sello, tal vez porque su edad le había enseñado que no debía callar lo que necesitaba decir. 

Su intervención fue recogida en el “Libro de Sesiones”, como así llamaban al cuaderno en el que la presidenta trataba de transcribir lo que allí se decía:

¿Por qué existe tanta unión y compromiso entre las personas con el fin de tratar temas lúdicos o adyacentes y todo el mundo huye a la hora de hablar de lo trascendental? 

Estoy en la linea final de mi vida y siempre he encontrado un rechazo sobre el tema, desde que tenía 15 años, aparte de los profesionales de la psicología, o de los libros o escritos especializados, a la hora de compartir experiencias no regladas sobre el «vacío existencial”. Existen pautas generales que todo el mundo conoce, pero que no todo el mundo sigue (http://psicologiaymente.com/psicologia/vacio-existencial), pero hablar del tema es «tabú» a los quince, a los veinticinco, a los cuarenta… y no digamos pasados los sesenta que es cuando más ataca y más se hace evidente. 

El día a día existe y va pasando, se conlleva, pero no cubre todas las expectativas, pero sí encubre todas las lagunas profundas y dolorosas de las personas. Hay quien estalla y lo percibe desde desde el principio, hay a quien se le hace evidente en la vejez y ya no digamos en la senectud. 

¿Por qué preocupa más el futbol que el bienestar emocional? 

¿Por qué lo emocional ha pasado a segundo plano y hasta parece ser un tema vergonzante?

¿Por qué solo se usan las emociones si las causan un hecho, un dolor o una alegría puntual?

¿Por que se entiende y es más visible y valorada la violencia que lo sentimental? 

¿Por qué escondemos los sentimientos o nos avergoncemos de ellos? 

¿Por qué un niño o una niña han llegado al punto de decirle a su padre o a su madre: No me beses ni me abraces en público que mis amigos se reirán de mí? 

¿Por qué besamos y abrazamos a los mayores con la intima idea de que les estamos haciendo un favor, sin captar ni tan siquiera plantearnos el beneplácito propio, pero si lo hacemos cuando acariciamos a un animal doméstico? 

¿Por qué estando en la era de la Comunicación realmente estamos tan incomunicados y además, no tenemos ni intención de introducir cambios de acercamientos auténticos porque nuestras zonas de confort y nuestros círculos de aislamiento parecen ser suficientes y satisfactorios? 

La independencia y la soledad buscada y conseguida no es lo mismo que el “Vacío Existencial» provocado, porque esta sociedad se ha convertido en una «Torre de Babel» emocional y oral. Ya nadie habla el mismo idioma, todos y todas nos limitamos a balbucear onomatopeyas más o menos prácticas y comprensibles, para salir del atolladero que significa pensar.

¿QUIÉN QUIERE SALVAR UN ESPÍRITU, CUANDO ESTÁ DEMOSTRADO QUE LAS CONCIENCIAS SERENAS NO SON RENTABLES?

La pregunta quedó en el aire. La sesión terminó. Antes de partir llegaron al acuerdo de pensar sobre ello y en la próxima reunión traer respuestas. La incógnita siempre era saber si tendrían la oportunidad de reunirse, porque en aquel pueblo todo importaba más que el club de filosofía. Tal vez, y solo tal vez, porque eso de crear conciencia no era algo que interesara a los que tenían los medios para crearla. En ese «tal vez» se resumía mucho el mundo de lo correcto con sus respectivas censuras que lo inundaba todo.

Texto de Libertad ACF.

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